La nueva novela en la que estoy trabajando – (Fragmento)

Otras dictaduras se envolvieron como si fueran regalos en un severo y estricto sentido estético. Incluso lo impusieron y todavía hoy se reconocen como estilos nacionalmente propios. La sobriedad alemana, las vanguardias italianas, la arquitectura camboyana… Pero la nuestra no. Ni siquiera. Nuestra dictadura fue una apología agotadora de la mediocridad. Nuestro dictador no disfrutaba de la gastronomía, la lectura, la pintura, la escultura ni la danza. Es más, ni siquiera confundía la cultura con el entretenimiento. Ajeno a la sensibilidad y la empatía de la ética y la estética, mandaba adormecer las truchas de los ríos antes de pescarlas, no tenía ningún interés por nada que fuera sublime y nunca quiso viajar al extranjero. Había estado en en norte de África los meses previos al alzamiento nacional y le había parecido mundo suficiente. No quería volver a salir de España. Era un hombre bajito, feo y rechoncho que a primera vista no parecía estar loco pero que creía que Dios lo puso en esta tierra para levantarse en armas contra la República Española que había sido legítimamente elegida en una de las democracias más incipientes, modernas y feministas de Europa.

Y así lo hizo.

Mató, esclavizó, encerró y torturó a miles de personas, toleró una red de venta de bebés republicanos que nacieron en prisiones y manicomios y que duraría hasta 1991, cambió el grosor de los raíles de todos los trenes del país para nadie pudiera invadirnos y soñó en levantar un conjunto monumental infame cerca de Madrid al que bautizaría como El Valle de los Caídos. Por imposición, ni siquiera por pasión urbanística. El mamotreto tardaría 18 años en terminarse y los obreros serían prisioneros de guerra que trabajarían en condiciones de semi esclavitud y cuyos cuerpos eran olvidados por el régimen a medida que caían durante la construcción de aquel ridículo mausoleo al fascismo en el que nuestro dictador reposaría junto a los restos de José Antonio Primo de Rivera: Fundador de la Falange Española e hijo del primer dictador español del siglo XX. Juntos, sobre los cuerpos de 33872 personas que habían luchado en los dos costados de la guerra: unos porque murieron trabajando en la construcción del Valle de los Caídos, otros para permanecer cerca de nuestro diminuto líder después de la muerte y antes de entrar en su ideología del reino del cielo, todavía cautos, inseguros, asustados.

Protegidos bajo el ala de hierro del poder.

Y por eso cuando finalmente este país quedó rodeado y rendido, cuando los vencidos se habían ido al exilio y la guerra parecía haber terminado, nuestro dictador se quedó. No pensó en restituir el poder a la engreída monarquía que había huido a Portugal ni en devolvernos aquella ilusión democrática que se había eregido como un canto a la esperanza entre la dictadura de Primo de Rivera y el inicio de la Guerra Civil. No. Ni cuando el Valle de los Caídos, tras dieciocho años de despótica construcción, estuvo terminado; ni cuando a tantas, tantas familias de los dos bandos ya no les quedaba nada y los ejércitos lo imponían todo y la cara regordeta de nuestro dictador sin gusto ni pasiones quedó grabada en todas las monedas de todos nuestros bolsillos. Ni siquiera entonces, claudicó. No. Nuestro diminuto dictador decidió encaramarse a la poltrona imaginaria del poder como Caudillo de España por la Gracia de Dios y Generalísimo de Todos Los Ejércitos. Y en Barcelona, en lugar de hacer evidente lo absurdo de aquel delirio, combatirlo y derrotarlo, María, Marta y Lourdes, como tantas otras personas económicamente privilegiadas de todo el país, se pusieron al servicio de la dictadura fascista y obtuvieron beneficios ilimitados a cambio de poco. Muy, muy poco. Una servidumbre aristócrata que no parecía sumisa sino que actuaba, orgullosa, casi como una corte, renunciando a las lenguas y tradiciones que les eran propias y castellanizando sus apellidos. Ocurrió en Barcelona y ocurrió también en otros lugares de España en los que no era necesario castellanizar sus nombres castellanos pero que de igual modo inclinaron indignamente la cabeza frente al Caudillo y alzaron la mano derecha como si hicieran gimnasia durante los desfiles militares y las cenas de gala. Como si Boi Catarineu no hubiera sido asesinado en plena calle meses antes de que se escucharan disparos en el Paseo de Gracia. Como si su sus tres hijos no hubieran crecido en el rompecabezas de la división de clases que determinaría sus vidas y las nuestras. Bugambilias. Como si dos de ellos no se hubieran visto obligados a combatir por la República, no porque el amor infinito que les tenía su madre les permitiera asumir que eran hijos de una mujer obrera, florista y orgullosa. Sino porque la guerra los encontró aquí. Boi y Roc combatieron. Jan huyó a Ibiza en un barco cargado de dinero para esconder una parte de la fortuna familiar y fue asesinado su primera noche en la isla, perdidas las joyas, el dinero, el oro y su cuerpo, que no hemos podido encontrar y probablemente hoy sea polvo de una fosa común junto a otros combatientes o ciudadanas, ciudadanos que trataron de cruzar el infierno de la guerra sin quemarse en él. Hasta que la guerra se perdió en Barcelona, las cosas volvieron a su cauce y los nuevos hoteles de las Ramblas y sus restaurante exquisitos, como El Manila, se convirtieron a partir de entonces en los aros de esta cadena que nos serviría para explicar quién había sido Boi Catarineu, quienes sus descendientes.

Nosotros.

8 comentarios sobre “La nueva novela en la que estoy trabajando – (Fragmento)

  1. «José Antonio Primo de Rivera: Fundador de la Falange Española y primer dictador español del siglo XX». Era fill del dictador, no el dictador en si. No és per tocar la pera. Si la publiquessis així et sortiria un exèrcit de trolls a Twitter…

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  2. Trist episodi la etapa franquista. Als que vam neixer a aquella época tenim un déficit en el nostre català que encara arrosseguem ara, malgrat estudiant-lo quan no estaba prohibit. Masses anys sense poguer apendre ni escriure la nostre llengua natal.

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  3. Interessant i encara obert episodi de la nostra història. Segons com el tractes, poden caure molts tòpics quant a imaginaris construïts de pobles que són super progressistes i on els seus dirigents només miren pel “poble”.

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  4. Hola mestra!!! Espero que no et sàpiga greu, però tinc una deformació professional irreversible (et passo algunes cosetes que he trobat en el text). Per cert, m’ha agradat molt.

    Línea 9: Había estado en en norte de África los meses previos al… [el]

    Línea 4, antes del segundo ladillo: de 33872 personas que habían luchado en los dos costados de la guerra… [33.872]

    Línea 4, después del segundo ladillo: devolvernos aquella ilusión democrática que se había eregido como un canto a la… [erigido]

    Línea 14, empezando por la última línea: Paseo de Gracia. Como si su sus tres hijos no hubieran crecido en el rompecabezas de la…

    Línea 4, empezando por la última línea: volvieron a su cauce y los nuevos hoteles de las Ramblas y sus restaurante exquisitos,… [restaurantes]

    Penúltima línea: serviría para explicar quién había sido Boi Catarineu, quienes sus descendientes. [quiénes]

    UNIFICAR: El Valle de los Caídos el Valle de los Caídos

    Petonàs, Paca

    ________________________________

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